Jesús, que vivía con su propia familia como todas las demás
personas, se marchó para formar UNA GRAN FAMILIA. Este sea tal vez uno de los
hechos que más nos gusta de la vida de Jesús, porque supone comenzar algo nuevo, producir un cambio significativo, creemos que es el
momento exacto en el que Jesús descubrió que el abrirse y unirse a las demás
personas era el verdadero amor de familia. Eso precisamente es lo que nos gustaría conseguir, que toda la gente maravillosa que queda por conocer, forme parte de nuestra historia, de nuestra familia, ser para cada uno lo que necesite, el cariño de una madre, la protección
de un padre, la confianza de un hermano… es la mejor manera de
compartir lo que somos y lo que tenemos con quien carece de algo o de alguien.
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